Actualmente se presenta en nuestro país una falta muy generalizada de interés por la lectura. Es muy poco el porcentaje de personas que tiene a la lectura como parte de su estilo de vida, seguida tal vez por quienes leen solo los periódicos y luego la gran mayoría, que tal vez ni lea más de dos párrafos al día.
La escasa y totalmente nula motivación para la lectura en muchas de las personas de nuestro país, es compensada y saturada por los medios audiovisuales con más capacidad de cobertura: la radio y la televisión comercial. Son estos medios, así como la mala alimentación que llena más de lo que alimenta, que dan una falsa sensación de satisfacción informativa y de entretenimiento. La radio transmite música promovida por un mercado internacional, con antivalores o contenido estéril enfocado a nuestros países del caribe. Un ejemplo de este contenido es el regetón, con su sandungueo, perreo, meneo, todo lo que termina en eo, incluyendo el apareo, que en sí promueve a la mujer como un objeto sexual y ellas terminan aceptándolo y disfrutándolo. Un país con alta tasa de embarazos adolescentes e infantiles es foco de delincuencia y oscuridad por la casi nula capacidad de educar a sus hijos. Un país con una calidad humana en picada se convierte en fácil de manipular por las potencias económicas mundiales y es una fuente que provee mano de obra barata, recursos energéticos fáciles de obtener con manipulación mediática, y cerebros que desertan de él. Así, la espiral crece y se pierde la capacidad de restauración con los métodos democráticos tradicionales. ¿Quién se beneficia con esto? Alguna potencia muy conocida seguramente, que no dudará en encender la mecha de un golpe, pero es para otro tema.
Y la televisión. Tiene mayor cobertura con sus teleculebras, además de una programación que busca captar masas y venderles lo que las grandes empresas quieren imponer.
Las principales razones de existencia de estaciones de televisión en nuestro país son netamente comerciales: más gente ve su programación, más basura les vende y tiene ganancias extraordinarias con los patrocinantes.
Además, esos patrocinantes son empresas que gastan gran cantidad de dinero en esas campañas publicitarias. Ese dinero lo recuperan aumentando el precio de sus productos o, simplemente quitándole calidad y contenido al producto que promocionan, para así reducir sus costos; es decir, terminan promocionando basura. En otros países tienen un límite para ello, porque sus gobiernos, si bien no controlan los precios, sí monitorea la calidad de productos manufacturados así como la veracidad de su contenido; tal vez esas empresas se vienen a nuestros países porque aquí aun no hay un eficiente control de calidad. Tenemos así como varias marcas que eran venezolanas han sido absorbidas por transnacionales y con un mejoramiento de su imagen ha venido un aumento de precio y disminución en calidad.
Pero no solo empresas extranjeras son poderosos monopolios que juegan con la calidad, lamentablemente las pocas empresas nacionales con potencial internacional también buscan ganancias más que calidad; por ejemplo tenemos a la Polar y su cervezas. En países como España hay más de 10 marcas nacionales de cervezas y compiten entre sí en cuanto a calidad y precio; mientras que en nuestro país solo contamos con una marca: Polar. Con varias etiquetas para una cerveza que es de mala calidad para lo que podría ser, pero su gran campaña de marketing ha hecho que la mayoría de la gente la compre, pagando más. Ahora uno ve a enormes gandoleros y buseteros llegando a una licorería y pidiendo una Solera Azul, o Ais, jajajá que risa me dá. Estas cervezas en otros países son para las damas o adolescentes, porque son de poco sabor; además, le ahorran costos a la fábrica, ya que pareciera que le echaran más agua. Polar tiene su versión “fuerte”: la Solera verde, pero que es solo un mayor contenido de alcohol y lúpulo, pero sigue faltando más del elemento matriz de la cerveza: la cebada. La gente ha aprendido a confundir una cerveza fuerte con una cerveza que es solo más amarga.
El ejemplo anterior es solo una muestra de cómo se pueden integrar los monopolios y los medios de comunicación privados para crear una masa consumidora perfecta: la que compra y no cuestiona, porque no tiene conocimiento para cuestionar.
Ahora, con respecto al recurso humano de nuestro país. ¿Qué pasa con la ciudadanía?
Casi el 100% de la población tiene una televisión en su casa y se convierte, como ya vimos, en una masa consumista. Es formada, programada por la “caja tonta”, desde que son infantes de solo meses de edad, como personas sin capacidad crítica.
¿Donde está el conocimiento y los verdaderos valores ciudadanos? Por ser de poca convocatoria, por la ya mal formada atención de las masas, los programas cuyo contenido promoverían verdaderos valores y conocimiento no son de convocatoria para los consumidores que ya están formados como tales y no vale el esfuerzo transmitir este tipo de programas formativos.
Así que los contenidos valiosos se quedan detrás de los medios escritos, como si fueran un tesoro requieren de lectura, de capacidad analítica que la misma lectura va entrenando y desarrollando. Es detrás de estos contenidos donde están las palabras, las líneas y los párrafos que tienen la capacidad de formar e inculcar valores y conocimiento que pueden despertar la capacidad del ser humano.
La televisión es un recurso educativo y formativo muy poderoso, pero solo si se sintoniza bien. Pero la mayoría de nuestra población ha sido formada para sintonizar lo más estéril que hay en la Televisión, que es el único contenido de los canales privados de este país. Y con respecto a los canales de cable, la mayoría de la gente va de los canales nacionales a los canales internacionales, que parece tienen una programación diseñada para nuestros pueblos, con antivalores que promueven la promiscuidad, el sexo y conductas desviadas como estilo de vida muy chéveres. Es decir, le tiran una programación llena de antivalores tanto al adolescente pobre como al adolescente de clases mas cómodas. La gente, como vemos, ha aprendido a saltar canales formativos como Discovery, History, Animal PLanet, para buscar lo mas chévere y calidad de la televisión para ellos.
Es por lo anterior que desde muy corta edad, desde niños, el recurso humano de este país debe adquirir el hábito por la lectura, para que al encender la radio, la televisión o conectarse a internet, tengan capacidad crítica de decidir que quieren ver, escuchar o ambas cosas, de manera que se sigan nutriendo con valores que lo harán parte de una nación que requiere fuerza moral y cognoscitiva.
